jueves, 16 de junio de 2011

“El encuentro con mi nieto fue muy emotivo, él se integró muy bien a la familia”

La Abuela Jorgelina “Coqui” Azarri de Pereyra, responsable de la filial platense de la Asociación, relató el secuestro de su hija Liliana Carmen Pereyra (21) y su yerno Eduardo Alberto Cagnola (23) ocurrido el 5 de octubre de 1974. Ambos estudiaban derecho y Liliana estaba embarazada de cinco meses.


Casi once años después, el 9 de marzo de 1985, los restos de uno y otra fueron encontrados juntos con dos NN más en el cementerio de Mar del Plata. En esa ocasión, el afamado antropólogo forense Clyde Snow junto a su equipo de investigación identificó los restos y constató que Liliana había tenido su hijo de forma natural.


Aquel 5 de octubre de 1974, antes de que Liliana llegara del trabajo a su casa, fuerzas de la Marina y buzos tácticos irrumpieron en la vivienda y aguardaron con las luces apagadas hasta que ella llegó a las 20:30.


Liliana fue torturada y llevada a la ESMA adonde tuvo a su hijo al que bautizó con el nombre de Federico. Su parto fue atendido por el médico Magnaco, uno de los imputados en la causa plan sistemático, y luego fue trasladada y asesinada. Coqui accedió a esta información gracias al testimonio de sobrevivientes, Sara Osatinsky entre otras.


“Cuando me enteré del secuestro de mi hija, inicié la búsqueda, presentamos varios hábeas corpus, firmé solicitadas, denuncias dentro y fuera del país, pero aquí los jueces y los abogados no nos escucharon, hicimos todo lo posible para pedir justicia”, recordó Coqui.


Finalmente, el 8 de septiembre de 2008, gracias a las investigaciones realizadas por las Abuelas, encontró a su nieto Federico de 33 años. “El encuentro fue muy emotivo, él se integró muy bien a la familia”. Los apropiadores, que están siendo procesados aunque no eran represores, conocían el origen del niño al que rebautizaron como Hilario.

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