miércoles, 8 de junio de 2011

“Llegué a casa y mi esposo me dijo que se habían llevado a Horacio y a Rosa”

La Abuela de Plaza de Mayo Irma Rojas, de 76 años, relató el secuestro y desaparición de su hijo Horacio Antonio Altamiranda y de su nuera Rosa Taranto, embarazada en ese momento de siete meses.
“Llegué a casa y vi a los dos hijos de Rosa y Horacio (N. del R.: Cristian y Natalia), y mi esposo dijo que se habían llevado a Horacio y a Rosa. Esto pasó la mañana del 12 de mayo de 1977”.
Una vecina de la casa, en la localidad de Florencio Varela, le contó “que eran muchas personas y que patearon la puerta a las tres y cuarenta de la madrugada”. “Encapucharon a mi hijo, a mi nuera y a una hermana de Rosa, Adriana”, prosiguió Rosa, “y los secuestradores, antes de irse, se acercaron a lo de esta vecina con una foto del padre de Rosa y le dijeron que le llevara los niños”.
“El 15 de mayo inicié mi búsqueda. Visité a hospitales y comisarías. Abandoné mi trabajo para continuar con la búsqueda. Recorrí y recorrí hasta que llegué al Ejército, estuve en la escuela General Lemos y en Campo de Mayo sin encontrar respuestas. Un chico me dijo que había visto a mi hijo y mi nuera en Campo de Mayo, pero siempre que pregunté me dijeron que no estaban allí”.
Como todos los familiares de desaparecidos, Irma presentó ante la justicia un recurso de hábeas corpus y más tarde, ya en 1979, comenzó a reunirse con las Abuelas. Con ellas pudo acceder al testimonio de Susana Reyes, una ex detenida, quien le contó que había visto a Horacio besar la panza de Rosa antes de que se la llevaran a parir.
“Esto ocurrió en el (Centro Clandestino de Detención) Vesubio, de donde la trasladaron a tener el hijo a un hospital. Cuando regresó, Susana Reyes le preguntó qué había tenido, pero Rosa le respondió que no sabía, pues sólo había escuchado el llanto del bebé”.
“A mi nieta la conocí 29 años después, en 2007 Había sido adoptada de buena fe en una casa cuna cuando tenía tres meses por una familia de Córdoba. María Belén, así se llama, vio las fotos de sus papás y la mía en el Mensuario de Abuelas y notó el parecido. Allí comenzó su búsqueda. Nos encontramos por primera vez en el juzgado cuando se le restituyó la identidad. Ella es madre de dos niños y es muy dulce”.

viernes, 3 de junio de 2011

Próximas audiencias

6 de junio
9:30 Irma Rojas
12:00 Mirta Acuña de Baravalle
13:30 Angélica Chimeno

7 de junio
9:30 Cecilia Viñas
12:00 Berta Shubaroff

8 de junio
9:30 "Chela" Fontana, Abuela de a Alejandro Sandoval Fontana
12:00 Buscarita Roa, Abuelas de Claudia Poblete
14:30 "Coqui" Pereyra, referente de Abuelas La Plata

miércoles, 1 de junio de 2011

La vicepresidenta de Abuelas relató el secuestro de su hija y el encuentro con su nieto

La vicepresidenta de las Abuelas, Rosa Roisinblit, relató el secuestro y desaparición de su hija Patricia y su yerno, José Manuel Pérez Rojo, ocurrido el 6 de octubre de 1978. Los secuestradores, en dos autos, se dirigieron primero a la localidad de San Martín, al negocio de José, a quien detuvieron allí junto con su socio, y luego, cerca de las 17, se trasladaron al departamento donde se encontraba Patricia.



“Estaba con su hija Mariana. Los secuestradores las subieron al auto y fueron a casa de mis consuegros. Una vez ahí, desde la ventanilla, Patricia gritó que por favor recibieran a Mariana porque a ella se la llevaban detenida, y allí quedó Mariana”.



A los cinco días, Rosa recibió una llamada. Era Patricia, que le dijo que estaba bien, y después escuchó la voz de un represor que le informó que su hija estaría detenida durante seis meses. Rosa seguía sin saber en qué lugar se encontraba detenida Patricia, sin embargo todavía pensaba que sería liberada pronto debido a que estaba embarazada.



“Presenté un habeas corpus que una amiga me ayudó a redactar para mi hija y mi yerno”, contó Rosa. También contó que fue a la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) donde la recibieron con los brazos abiertos y le tomaron toda la información pero la siguiente vez que volvió fue ignorada por los funcionarios de la entidad.



Rosa continuó su búsqueda con las Abuelas, visitó amigos y allegados que le dieron su ayuda pero nadie consiguió información acerca del lugar donde tenían detenida a Patricia y a José.



“Fui a casas cunas y juzgados, fui al departamento central de la policía donde un efectivo revisó el prontuario de Patricia y me dijo que estaba limpio y que no era una persona buscada, sin embargo me aclaró que no toda la información pasaba por allí. Fui a la embajada de Israel porque yo soy judía y el cónsul me dijo que no había ningún judío detenido”.



– ¿Algún juzgado donde le hayan negado ayuda? –preguntó el fiscal.



– Sí, en Lomas de Zamora, una jueza apellido Pons me dijo que los chicos que tenía nunca los iba a devolver –recordó Rosa.



Luego se enteró que en Ginebra, Suiza, vivían dos mujeres que habían estado secuestradas y más tarde fueron liberadas y que tenían información acerca de Patricia. Rosa viajó hasta allí y se reunió con Sara Osatinsky y Ana María Larralde, quienes le contaron que Patricia había tenido a su hijo en la ESMA, a quien bautizó como Rodolfo Fernando, y que había sido atendida por el médico Jorge Luis Magnacco, uno de los imputados en la causa.



Después de muchos años, Mariana, la otra nieta de Rosa, recibió una llamada anónima en la que le dieron la ubicación de un chico llamado Guillermo que posiblemente era su hermano desaparecido. Abuelas constató la información. Se trataba del hijo de Patricia y José Manuel, apropiado por Teodora Jofré y Francisco Gómez, ella hacía trabajo domestico para un funcionario de la Aeronáutica y él se convirtió en el jardinero que cuidaba el parque del centro clandestino donde estuvo Patricia.

martes, 24 de mayo de 2011

El Tribunal y las partes realizan inspecciones oculares en ex centros clandestinos

El Tribunal Oral en lo Federal 6 realizó ayer, y continuará hoy, inspecciones oculares a lugares donde funcionaron centros clandestinos de detención donde se producían partos de mujeres que estaban ilegalmente privadas de su libertad durante la última dictadura militar.
A esos efectos los magistrados, las querellas, la fiscalía y las defensas de los represores se trasladaron esta mañana a la comisaría 5ta. de La Plata y a la casa de María Chorobik "Chicha” de Mariani de donde fue secuestrada Clara Anahí, en tanto mañana las partes concurrirán al “Pozo de Banfield”.
Las medidas fueron ordenadas por el Tribunal en el marco del juicio oral y público que se lleva adelante para determinar la existencia de un “plan sistemático” para el robo de bebés cuando sus madres embarazadas estaban prisioneras en esos centros de detención y torturas.
En este debate, uno de los últimos testimonios fue el de una de las cofundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, Delia Giovanola de Califano, quien narró las circunstancias en que su nuera Estela Montesano, secuestrada cuando cursaba el octavo mes de embarazo, dio a luz, esposada durante el parto, en el “Pozo de Banfield”, donde hoy concurrirán los jueces.
Al declarar ante el Tribunal, Giovanola de Califano, una docente jubilada de 85 años, señaló que una sobreviviente que compartió la celda con su nuera le relató el nacimiento de su nieto, aproximadamente el 5 de diciembre de 1976, y que se trataba de “un varoncito rubio de ojitos celestes” de quien su madre le aseguró que “es igualito a la hermana”.
La mujer refirió las circunstancias en que su hijo Jorge, un empleado bancario de 29 años; y su nuera Estela, abogada, de 27; fueron secuestrados el 16 de octubre de 1976 en la ciudad de La Plata, durante un operativo en el que los represores dejaron durmiendo a su nieta Virginia, de tres años, a quien ella luego crió.
Días antes un operario de los Astilleros de Río Santiago, en Ensenada, también había confirmado que se producían partos en el “Pozo de Banfield”.
Ese testimonio se dio en la misma jornada en la que el Tribunal comunicó la decisión de citar, en calidad de testigo, al cardenal Jorge Bergoglio quien había sido mencionado por Estela De la Cuadra que dijo haberle reclamado su colaboración para encontrar a su hermana y su sobrina desaparecidas.
En este proceso son sometidos a juicio los dictadores Jorge Rafael Videla y Reynaldo Benito Bignone, junto a los represores Jorge "el Tigre" Acosta, Santiago Omar Riveros, Rubén Franco, Antonio Vañek, Juan Azic, y el médico Jorge Magnacco.
Todos son juzgados por los delitos de sustracción, retención y ocultamiento de menores y sustitución de sus identidades en 34 casos.

jueves, 19 de mayo de 2011

Próximos testigos

30 de mayo
9:30 Claudia Berlingieri
14:00 Rosa Roisinblit, vicepresidenta de Abuelas

31 de mayo
No declara nadie

6 de junio
9:30 Irma Rojas
12:00 Mirta Acuña de Baravalle
13:30 Angélica Chimeno

7 de junio
9:30 Cecilia Viñas
12:00 Berta Shubaroff

8 de junio
9:30 "Chela" Fontana, Abuela de a Alejandro Sandoval Fontana
12:00 Buscarita Roa, Abuelas de Claudia Poblete
14:30 "Coqui" Pereyra, referente de Abuelas La Plata

martes, 3 de mayo de 2011

Próximas audiencias

CRONOGRAMA
Lunes 9 de Mayo
- 9.30: Ruben Anibal Artigas
- 10.30: Diego Barreda
- 11.30: Luis Guillermo Taub
- 14.00: Carlos D'Elia Casco

Martes 10 de Mayo
- 9.30: Elsa Beatriz Pavon
- 10.30: Paula Eva Logares
- 11.30: Adolfo Borelli
- 12.30: Diana Bello
- 14.30: Eduardo Tolosa

Miércoles 11 de Mayo
- 9.30: Claudia Bellingieri
- 10.30: Ana Maria Caracoche de Gatica
- 11.30: Alicia Carminatti
- 14.00: Laura Conte

Lunes 16 de Mayo
- 8.00: Luís Velasco Blake (videoconferencia)


Martes 17 de Mayo
- 9.30: Delia Cecilia Giovanola de Califano
- 10.00: Maria Cristina Bustamante
- 10.30: Osvaldo Lovazzano
- 11.30: Carlos Alberto De Francesco
- 12.00: Nieves Lujan Acosta
- 14.00: Raúl Amilcar Verde Tello
- 14.00: José Celedonio Torres

La tía de una niña nacida en cautiverio pidió a los jueces que citen a declarar al cardenal Bergoglio

La militante platense Estela de la Cuadra aportó documentación sobre la búsqueda de Abuelas de Plaza de Mayo y pidió que el cardenal Bergoglio brinde precisiones sobre el destino de los centenares de bebés robados por el terrorismo de Estado durante la última dictadura.



De la Cuadra brindó detalles sobre la búsqueda de su sobrina Ana Libertad, nacida en siniestra la Comisaría 5ta. de La Plata y arrancada allí mismo de los brazos de su madre, Elena de la Cuadra, secuestrada meses antes en esa ciudad.



La búsqueda de la bebé llevó a la familia De la Cuadra a tocar muchas puertas. Entre las gestiones que realizaron por sus hermanos, Elena y Roberto José, y por la niña, Estela mencionó las entrevistas con el hoy cardenal Jorge Bergoglio cuando éste era provincial de los jesuitas y pidió a los jueces que lo citen a declarar.



La testigo calificó de "absolutamente inmoral" lo que dijo Bergoglio en la causa ESMA (que lleva adelante el TOF N° 5), que se enteró de la existencia de chicos desaparecidos "hace más o menos diez años". Tanto los querellantes como la fiscalía se hicieron eco del pedido de De la Cuadra y solicitaron la presencia en el juicio del cardenal Bergoglio.



De la Cuadra aportó cartas, solicitadas y denuncias realizadas por las Abuelas. Leyó la respuesta a una solicitud presentada a Roberto Viola quien les respondió que no podía recibirlas “por falta de tiempo”. Por otra parte, acompañó la lectura de una respuesta de Fransisco Primatesta de septiembre de 1979 en la que el sacerdote asegura comprender “que al dolor de la desaparición de un hijo se añade la de una criatura (…) bien quisiera poder ayudarla (…) pero Ud. conoce la limitación (…) tomamos con cordial preocupación su problema (…) y lo encomiendo sinceramente en la oración a Dios, nuestro señor”.



De la Cuadra además aportó datos sobre el surgimiento de la lucha de Madres y Abuelas, ya que tanto su padre Roberto Luis de la Cuadra como su madre Alicia “Licha” Zubasnabar de la Cuadra, la primera presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, dejaron testimonio escrito de cada uno de los pasos que dieron en la búsqueda de sus hija Elena, de su nieta Ana, del compañero de Elena, Héctor Baratti, del esposo de Estela, Gustavo Fraire y de su otro hijo, Roberto José de la Cuadra, obrero de YPF también secuestrado y desaparecido.



Relativizó “eso de que (las Madres y las Abuelas) eran mujeres que venían de lavar los platos, ellas salían de un pueblo muy politizado, sabían de qué estaban hablando”.



Estela hoy continúa la búsqueda de su sobrina nacida en cautiverio. “En estos momentos no sé dónde está Ana, pero en el Banco Nacional de Datos Genéticos está el ADN de Héctor, el papá de Ana, para ayudarla”. Los restos de Héctor Baratti fueron identificados a fines de 2009. Su cuerpo había sido arrojado al mar en un vuelo de la muerte.