viernes, 8 de abril de 2011

El lunes continúa la declaración de Carlotto

La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Barnes de Carlotto, volverá a declarar, en el marco del juicio por Plan sistemático de robo de bebés, el próximo lunes 11 de abril a las 9.30, en los Tribunales de Comodoro Py. La presidenta de Abuelas comenzó su testimonio, el pasado el lunes 4 de abril, pero debió suspenderse debido a reiterados cortes de luz. Carlotto, que pudo describir el secuestro de su marido y luego el secuestro y desaparición de su hija y nieto, continuará profundizando su declaración con el relato de la búsqueda colectiva de los niños apropiados durante la última dictadura.

Los nacimientos en el centro clandestino Pozo de Banfield

El martes 6 de abril, en el juicio por la apropiación sistemática de niñas/os durante la última dictadura, se conocieron los testimonios de los ex detenidos Rubén Bricio y Pablo Díaz. Ambos estuvieron secuestrados en el centro clandestino “Pozo de Banfield” donde se registró la permanencia de un gran número de embarazadas que dieron a luz allí. El primero en brindar su testimonio en la audiencia fue Rubén Bricio quien al ser consultado por las mujeres embarazadas recordó que “había más de una, estas chicas estallaban en llanto porque tenían miedo de morir junto a sus criaturas”. Pablo Díaz recordó que mientras estuvo detenido llevaron a su celda a Gabriela Carriquiriborde, ella estaba en sus últimos meses de embarazo. Tanto Gabriela como su bebé nacido en cautiverio continúan desaparecidos. “El médico venía por las embarazadas” dijo Pablo Díaz refiriéndose al médico policial Jorge Antonio Bergés, quien como dependiente de la Dirección General de Investigaciones recorría los centros clandestinos ocupándose de la atención médica de los detenidos salvajemente heridos en las torturas y en los operativos de secuestro, como de las revisaciones periódicas de las mujeres embarazadas y la asistencia de sus partos. En el CCD, tanto Pablo como Rubén, permanecieron en el segundo piso del edificio donde se encontraban las celdas que se distribuían en dos sectores simétricos entre los que se dividían los 24 cubículos que no superaba el metro cincuenta centímetros de ancho por dos metros y medio de largo. En las cabeceras de este piso se encontraban de un lado los baños y del otro la entrada. Pablo Díaz también hizo mención al paso por este centro de Stella Maris Montesano y a Cristina Silvia Navajas, ambas mujeres y sus hijos nacidos en cautiverio permanecen desaparecidos. Informe: Milva Benitez.

miércoles, 6 de abril de 2011

Parir en el Pozo de Banfield


El sobreviviente de La Noche de los Lápices dio detalles del cautiverio que compartió con Gabriela Carriquiriborde, una desaparecida que pusieron en su celda para que la cuidara hasta que diera a luz. Habló de otras dos embarazadas.



Por Alejandra Dandán


Acababan de preguntarle si para los guardias la situación de las embarazadas podía pasar inadvertida. Pablo Díaz dijo que no. Que a tal punto no pasaban inadvertidas que a ellos, que eran los más chicos, los secundarios de 15 o 16 años, les dieron el trabajo de cuidarlas. “Y una vez, (el médico represor Jorge) Bergés entró diciéndoles a los guardias que respondan a nuestros llamados, que las embarazadas en el centro clandestino eran como las ‘joyas de la abuela’.”


Pablo Díaz llevaba tiempo en el Pozo de Banfield, en una celda a la que por sus dimensiones no se atreve ni siquiera ahora a nombrarla así. Permanecía tirado en el piso. Había sido secuestrado en la madrugada del 21 de septiembre de 1976, a pocos días de otros estudiantes secundarios de La Plata, lo que después se recordó como La Noche de los Lápices. Pasó por el pozo de Arana y después por ese espacio que reconoció años más tarde, en Banfield, donde no le hicieron más interrogatorios porque los que estaban ahí sólo esperaban el turno para morir. Ayer volvió a contar su historia ante el Tribunal Oral Federal 6, esta vez a la luz del juicio por el plan sistemático de robo de bebés. En los Tribunales de Retiro habló de tres embarazadas de las que supo o con las que tuvo contacto, entre ellas Gabriela Carriquiriborde, a quien pusieron en su celda a comienzos de diciembre de 1976 hasta que llegó el momento del parto.


“Cuando cerraron la puerta lo primero que vi fue esa figura muy chiquita, casi de mi edad, de 21 o 22 años, con vendas y sogas que le colgaban –dijo Pablo–. Me habían dado los trapos para que la limpie. Le salía líquido de la vagina. Ella se limpiaba y me daba los trapos. Y cuando venían los guardias, les pedía que me los cambien para seguir limpiándola.”


Estaban en el último piso del centro clandestino. Hasta entonces, Pablo había permanecido todo el tiempo atado, las manos en la espalda, la venda que al comienzo era un pulóver a esa altura eran algodones apretados con una cinta elástica. Comía una vez cada tanto. En 90 días se bañó dos veces. Hacía mucho calor, estaban desnudos, los guardias les robaban las ropas.


El miedo le impidió hablar en voz alta durante los primeros quince días de su estadía en el centro. Cuando lo hizo, preguntó en voz alta por los que estaban ahí. Empezó a darse cuenta de que estaban muchos militantes de la UES, entre ellos Claudia Falcone, ubicada en la celda de atrás, del otro lado de la pared.


Cuando Gabriela entró a su celda supo que en algún lugar estaba su marido: “Estoy con mi esposo, llamalo por favor”, me dice.


–¡¡Jorge!! ¡¡Jorge!!”


Dijo Pablo, y alguien contestó.


–¡Yo estoy con Gabriela, tu esposa! ¡Y voy a cuidarla!


Pablo nunca vio a Jorge, aunque varias veces hablaron a la distancia.


Tenía que limpiar a Gabriela y darle de comer. Bergés le había dicho que golpeara las puertas cuando empezaran las contracciones. Que llamara inmediatamente a los guardias. Como Pablo no sabía qué eran las contracciones, preguntó a la cadena de voces: “¿Cuándo empiezan? ¿Cómo nos damos cuenta?” “De pronto empecé a golpear la celda porque Gabriela decía: ‘¡Ahí viene mi hijo! ¡Viene mi hijo!’. Yo me asusté. Todos nos desatamos, y empezamos a golpear las puertas porque le venía el hijo, porque lo quería tener”.


La guardia también gritó. “Yo estaba sin la venda, entraron, me tiran contra la pared, yo ya no caminaba; estaba casi arrastrándome, me tiraron y me dijeron: ‘Vos vendate’.” En ese momento, sacaron a Gabriela arrastrándola en algo con ruido a chapa. Alguno gritaba: ¡Llamen al doctor! ¡Llamen a la Jefatura! ¡Llévenla a la sala de parto! “Yo le seguía gritando a Gabriela que se calme, y en un momento, cuando la iban a bajar se cae de la chapa y hace ruido, la guardia se pone como loca: ¡Nos van a matar a todos si le pasa algo!”


La fiscalía y las querellas buscaron que Pablo diera cuenta de la sistematicidad de esas prácticas. Ahí encontró sentido la frase sobre “las joyas de la abuela”. O las medidas de precaución que los guardias tomaban con las embarazadas. O un testimonio de Bergés en el que les dice a los guardias que si quieren divertirse usen a las chicas, pero que no toquen a las embarazadas. O los datos sobre el área de partos que funcionaba en el lugar. La defensa intentó argumentar que Bergés era quien tomaba las decisiones sobre esas mujeres y sus cuerpos.


Cuando el ruido pasó, terminó el relato Pablo, de pronto se hizo un silencio: “Todos nos quedamos como llorando, y al rato escucho el llanto de un bebé”. Cuando volvieron los guardias, les preguntaron qué había pasado. “Nos dijeron que nos quedáramos tranquilos: ‘La vamos a llevar a una granja. ¡No saben lo que es la granja! ¡Está bárbara! ¡Ahí tienen de todo, es lo mejor que les podía pasar!’ Así que brindamos –dijo Pablo–, nos pusimos contentos: y nunca más volvimos a saber de ellos”.


Durante el tiempo que estuvo con Gabriela, Pablo supo poco de su vida. “No hablábamos de eso –dijo–, ella me decía: ‘Pablo, vas a ser el padrino’”. Jugaban. Gabriela le agarraba la mano y la ponía en la panza. “Decile a Jorge que lo escuchás”, le pedía. Y entonces Pablo volvía al juego de las voces:


–¡Jorge, lo escucho!


–¡Está latiendo!


–-¡Se está moviendo!


Y Jorge respondía: Cuidala, decía. Limpiala.


Después del parto, dejó de escuchar a Gabriela, al niño, pero también dejó de escuchar a Jorge. “De repente no tengo más registro, ni su voz ni su presencia.”


Seis días después, una embarazada llegaba a la celda de otra prisionera. Era Stella Maris Montesano de Ogando, que en esos días dio a luz a su hijo, pero en su caso volvió al pabellón. Estaba infectada, le habían dicho que se llevaban a su hijo a un lugar para que pudiera estar mejor, y le dejaron el cordón umbilical. “¡No puede ser!”, le decía Pablo a Claudia pared de por medio. Stella Maris tenía una infección que ni siquiera estaba revisando el médico represor. Dos días antes de Navidad, entró una nueva parturienta. En este caso la llevaron a la celda de Claudia Falcone. Era Cristina Navajas de Santucho, Pablo Díaz la vio de filón el día en el que dejó el centro clandestino, el 26 de diciembre de 1976, cuando les pidió a los guardias despedirse de Claudia Falcone.


“Me ponen enfrente de Claudia, cuando cierran la puerta me levanto el pulóver y la veo desnuda, atada y ahí es cuando me dice que nunca iba a poder ser mujer porque la habían violado... teniendo 16 años.”


Pablo pasó dos meses más como desaparecido antes del blanqueo en la Unidad 9 de La Plata. Tiempo después entendió qué significaba la palabra desaparecido, cuando envió a una de sus hermanas a la casa de los Falcone, intentando avisarle a Claudia que él no estaba libre sino que seguía detenido.


(Fuente: Página/12)

martes, 5 de abril de 2011

Cronograma actualizado de testigos

11 de abril 9.30 hs. Estela Barnes de Carlotto 12.30 hs. Rosaria Isabella Valenzi de Sánchez 12 de abril 9.30 hs. María Laura Bretal 10.30 hs. María Inés Paleo 11.30 hs. Norma Lidia Aquín 14 hs. María Natalia Suárez Nelson Corvalán 18 de abril 9.30 hs. María Silvia Bucci 10.30 hs. Patricia María Pérez Catan 11.30 hs. Raúl Guillermo Elizalde 12.30 hs. Héctor Javier Quintero 14.00 hs. María Elvira Luis 15.00 hs. Juan Corvalán 19 de abril 9.30 hs. Carlos Leonardo Fossati 10.30 hs. Gabriela Gooley 11.30 hs. Graciela Liliana Marcioni 12.30 hs. Miguel ángel Laborde 14.00 hs. Susana Leonor Ortega 15.00 hs. Norberto Oscar Osle 25 de abril 9.30 hs. Estela de la Cuadra 12.30 hs. Hilda Victoria Montenegro 14.30 hs. Liliana Marta Stancati 26 de abril 9.30 hs. Hugo Pablo Marini 10.30 hs. María Cristina Bustamante 11.30 hs. Osvaldo Lovazzano 12.30 hs. hugo Alberto Fernández Plaul 12.30 hs. Leopoldo Marcelo Campano 15.00 hs. Carlos Alberto De Francesco 27 de abril 9.30 hs. Gustavo Caraballo 10.30 hs. María Alejandra Castellini 11.30 hs. Ana María Caracocche de Gatica 14.00 hs. Lidia Papaleo 15.00 hs. Silvia Fanjul 2 de mayo 9.30 hs. Luis Velasco Blake 10.30 hs. Delia Celia Giovanola de Califano 11.30 hs. Martín Rodolfo Carriquiriborde 12.30 hs. María de las Mercedes (Carmen) Gallo Sanz 3 de mayo 9.30 hs. Washington Rubén Martínez Rodríguez 11.00 hs. Norma Eleanza de Chiesa 12.00 hs. Beatriz L Bermúdez Calvar de Viegas 13.00 hs. Clara María Elsa Petrakos 14.30 hs. María Victoria Moyano Artigas 9 de mayo 9.30 hs. Enriqueta Santander de Moyano 10.30 hs. Rubén Anibal Artigas 11.30 hs. Diego Barreda 12.30 hs. Luis Guillermo Tabú 14.00 hs. Carlos Délia Casco 10 de mayo 9.30 hs. Elsa Beatriz Pavón 10.30 hs. Paula Eva Logares 11.30 hs. Adolfo Borelli 12.30 hs. Diana Bello 11 de mayo 9.30 hs. Claudia Bellingieri

lunes, 4 de abril de 2011

Carlotto terminará su testimonio el 11 de abril

El Tribunal Oral Federal N° 6 comunicó que el testimonio de Estela de Carlotto (que el lunes pasado debió suspenderse por cortes de luz) se reprogramó para el próximo lunes 11 de abril a las 9.30 en los Tribunales de Comosoro Py.

Habría visto a la hija de Estela de Carlotto en el Hospital Militar

El testigo Carlos López López fue conscripto en el Hospital Militar entre marzo y octubre de 1978 y durante su servicio debió custodiar a una detenida desaparecida.

El 26 de junio de 1978 -el testigo aclaró que recuerda el día con exactitud ya que es su cumpleaños y porque ese día Argentina salió campeón mundial de fútbol- le ordenaron hacer guardia en el acceso a una habitación “donde había una subversiva”.

Le indicaron que nadie podía hablar con la mujer, quien además acababa de dar a luz a un bebé. Por esta razón, minutos después de que López López hubo comenzado su guardia, ingresó en el cuarto el capitán médico Jorge Chovancek que previamente había atendido el parto.

Al rato, Chovancek salió y se encontró con dos hombres de civil que le dieron nuevas indicaciones. “Uno de ellos, que era conocido como 'Mayor', le dio al médico una jeringa con un líquido para que aplicara a la mujer”, relató el ex conscripto. Chovancek preguntó al Mayor qué contenía la jeringa y al no obtener respuesta se negó a aplicarla. “Entonces, el Mayor llamó al director del Hospital y Eduardo Marine (así se llamaba el director) le dijo a Chovancek que si no lo hacía, lo haría él mismo”.

El ex conscripto recordó que la joven fue sacada en una silla de ruedas y llevada hasta afuera del hospital para ser introducida en un Ford Falcon. López López fue quien tuvo que acompañarla hasta el auto. Al volver al edificio, vio a un hombre alto de anteojos sosteniendo a un bebé. El testigo, en ese momento, creyó que se trataba del bebé de la detenida, ya que le había resultado extraño que no hubiera familia ni amigos en ese nacimiento. El vínculo de este caso con el de la hija de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Laura Carlotto, López López lo estableció años después, cuando en una diario nacional vio las fotos de varias detenidas desaparecidas y reconoció el rostro de aquella joven en el de Laura. También, en tiempos de democracia, reconoció al Mayor como el coronel Minicucci, en una lista de fotos de represores publicadas por el diario Página/12. La declaración que realizó Carlos López López en el juicio de hoy no tuvo contradicciones con la que hiciera ante la jueza María Romilda Servini de Cubría y en los juicios por la verdad realizados, en tiempos de impunidad, en la ciudad de La Plata. Allí el ex conscripto ya había dejado sentado que sospechaba que la mujer que tuvo que custodiar el 26 de junio de 1978, recién parida en el hospital de Campo de Mayo, había sido, Laura Carlotto hija de la presidenta de Abuelas.

viernes, 1 de abril de 2011

Testigo que declarará el próximo lunes

En el marco del juicio por "Plan Sistemático de robo de bebés", el próximo lunes 4 de abril a las 9.30, declarará el testigo Carlos López López (cuya declaración había sido prevista para el 11/4). Agradecemos la difusión.